
La condensación en sus ventanas no es un problema de humedad, sino la prueba visible de que la inversión crucial en su ventana es invisible y ha fallado.
- El rendimiento de una ventana no lo define solo el material (aluminio o PVC), sino el tamaño del aislante interno (poliamida) y la calidad de su instalación.
- Un sellado perimetral deficiente, usando solo silicona, anula la eficacia de una ventana de miles de euros, creando puentes térmicos y filtraciones.
Recomendación: Antes de comparar precios, exija conocer el ancho de la Rotura de Puente Térmico (RPT) y el sistema de sellado; ahí reside la diferencia real entre un gasto y una inversión en confort.
Es una escena frustrante y demasiado común en los inviernos españoles: acaba de instalar unas flamantes ventanas de aluminio, supuestamente de calidad, pero cada mañana se encuentra con el mismo problema. Un velo de agua, gotas que resbalan por el marco y pequeños charcos en el alféizar. Es la temida «sudoración» o condensación. La respuesta habitual suele ser culpar a la humedad ambiental o a la falta de ventilación. Se nos dice que cocinamos, respiramos y generamos vapor, y que la ventana, al ser la superficie más fría, simplemente lo manifiesta.
Si bien hay parte de verdad en ello, esta explicación es una verdad a medias que le impide ver el problema de fondo. Considerar la condensación un mero asunto de humedad es como culpar al termómetro por la fiebre. La causa real es más profunda y técnica, y se esconde en el corazón mismo del perfil de su ventana. ¿Y si la verdadera razón por la que sus ventanas «buenas» sudan no fuera la humedad de su casa, sino una cadena de fallos en puntos de inversión invisibles que anulan por completo su eficacia aislante?
Este no es otro artículo genérico sobre las bondades del doble acristalamiento. Como fabricantes, vamos a desvelar los secretos técnicos que marcan la diferencia entre una ventana que condensa y una que aísla de verdad. Analizaremos por qué la «varilla negra» interior es más importante de lo que cree, cómo un mal sellado puede arruinar una inversión de 5.000 €, y qué debe exigir a su instalador para que su dinero se traduzca en confort real y duradero. Acompáñenos en este recorrido técnico para entender, de una vez por todas, dónde se juega la verdadera batalla contra el frío y la condensación.
Para ayudarle a navegar por los aspectos técnicos que definen una ventana verdaderamente eficiente, hemos estructurado este artículo en varias secciones clave. A continuación, encontrará el índice de los temas que abordaremos en profundidad.
Sumario: La guía completa para entender la condensación en ventanas de aluminio y la Rotura de Puente Térmico
- Qué es la «varilla negra» dentro del perfil y qué ancho debe tener para ser eficaz
- Aluminio con rotura o PVC: ¿qué material aísla más por el mismo precio?
- Cómo poner ventanas blancas por fuera (comunidad) y negras por dentro (decoración)
- El fallo de gastar 5.000 € en ventanas y sellarlas solo con silicona por fuera
- Cuándo añadir tratamiento «Guardian Sun» al cristal para no cocerte en verano
- Cambiar ventanas o aislar paredes: ¿qué priorizar con un presupuesto de 8.000 €?
- Por qué la cinta de la persiana es un agujero negro térmico y cómo aislarlo
- ¿Cómo encontrar por dónde entra el aire frío en tu casa usando una vela o incienso?
Qué es la «varilla negra» dentro del perfil y qué ancho debe tener para ser eficaz
Cuando hablamos de la Rotura de Puente Térmico (RPT), nos referimos a esa pieza plástica, generalmente negra, que se inserta entre la cara interior y exterior de un perfil de aluminio. Esta «varilla» no es un simple adorno; es un componente técnico crucial llamado poliamida. El aluminio es un excelente conductor térmico, lo que significa que transmite el frío exterior al interior de su hogar con gran facilidad. La poliamida, un material aislante, se interpone en ese camino y «rompe» ese puente térmico. Sin ella, el marco de su ventana se convierte en una autopista para el frío, provocando la condensación en su superficie interior al entrar en contacto con el aire cálido de la estancia.
Ahora bien, no todas las RPT son iguales. El factor determinante es su ancho. Un perfil con una poliamida muy estrecha ofrecerá un aislamiento marginal. Para que sea verdaderamente eficaz, los estándares técnicos europeos exigen un ancho mínimo. De hecho, para cumplir con el Código Técnico de la Edificación (CTE) en España, una ventana con RPT debe tener una transmitancia del marco (Uf) que, combinada con el vidrio, asegure un rendimiento global. Para ello, se establece un mínimo de 12 mm de poliamida para alcanzar una transmitancia de U ≤ 4 W/m²K.
Sin embargo, este mínimo puede ser insuficiente dependiendo de la zona climática de España en la que viva. La inversión invisible que realmente marca la diferencia está en elegir un ancho de poliamida adaptado a sus necesidades:
- Zona A y B (Costa mediterránea, atlántica): Se recomienda un RPT de 16-24 mm.
- Zona C y D (Interior y meseta central): Para un aislamiento óptimo, busque perfiles con RPT de 24-30 mm.
- Zona E (Zonas de montaña, Burgos): Es imprescindible una RPT superior a 30 mm, existiendo sistemas premium de hasta 42 mm.
Un ejemplo de máximo rendimiento es el sistema Strugal S82RP AURA, que con sus poliamidas de 42 mm, logró ser la primera ventana de aluminio en España con certificado PASSIVHAUS para climas templados, alcanzando valores de transmitancia bajísimos, desde 0,80 W/m²k.
Aluminio con rotura o PVC: ¿qué material aísla más por el mismo precio?
Esta es la pregunta del millón para cualquier propietario que se plantee cambiar sus ventanas. Durante años, ha existido el mantra de que «el PVC aísla más que el aluminio». Si bien el PVC es un material no conductor por naturaleza, esta afirmación hoy en día es una simplificación excesiva. La tecnología de Rotura de Puente Térmico (RPT) en el aluminio ha evolucionado tanto que los perfiles de alta gama compiten directamente, e incluso superan, a muchos perfiles de PVC en capacidad de aislamiento. Por lo tanto, la pregunta correcta no es cuál aísla más, sino cuál ofrece un mejor rendimiento por euro invertido.
La clave está en comparar perfiles de gamas equivalentes. Un aluminio con una RPT básica de 12 mm no puede compararse con un PVC de 5 cámaras. Sin embargo, un aluminio con RPT de 24 mm o más se sitúa en un rango de aislamiento muy competitivo. Además, el aluminio ofrece una mayor vida útil y una estabilidad estructural superior, permitiendo perfiles más esbeltos y mayores superficies acristaladas.
El siguiente cuadro comparativo, basado en precios de mercado en España, le ayudará a visualizar la relación entre coste, aislamiento y durabilidad. Los datos de transmitancia (Uw) indican la cantidad de calor que pierde la ventana; cuanto más bajo es el valor, mejor es el aislamiento.
| Material | Precio ventana 1.20×1.20m | Transmitancia (Uw) | Vida útil |
|---|---|---|---|
| Aluminio sin RPT | 175€ | >5.7 W/m²K | 40-50 años |
| Aluminio RPT 24mm | 350€ | 2.0-3.1 W/m²K | 40-50 años |
| PVC 5 cámaras | 260€ | 1.3-1.8 W/m²K | 15-20 años |
Como se puede observar en esta tabla, cuyos datos de precios se basan en estimaciones de agregadores de presupuestos como Habitissimo, el PVC puede ofrecer un valor de aislamiento ligeramente superior a un precio inicial menor. Sin embargo, el aluminio con RPT de calidad ofrece una durabilidad que duplica o triplica la del PVC, lo que puede convertirlo en una inversión más rentable a largo plazo.

La termografía superior ilustra visualmente este concepto. A la izquierda, una ventana de aluminio con una RPT eficiente muestra un color azul oscuro y uniforme, indicando una superficie fría y sin fugas. A la derecha, un perfil de PVC también muestra un buen comportamiento. La elección final dependerá de su presupuesto, sus prioridades estéticas y, sobre todo, del nivel de aislamiento (ancho de RPT) que elija para su carpintería de aluminio.
Cómo poner ventanas blancas por fuera (comunidad) y negras por dentro (decoración)
Uno de los grandes dilemas al renovar las ventanas en una comunidad de propietarios es el conflicto entre la normativa estética de la fachada y el diseño interior deseado. La mayoría de las comunidades exigen mantener un color y acabado exterior uniformes (generalmente blanco, plata o un tono específico) para no romper la armonía del edificio. Sin embargo, en el interior, es posible que un marco negro, antracita o con acabado madera se integre mucho mejor con su decoración. La solución a este problema es el acabado bicolor, una opción que el aluminio maneja con una versatilidad excepcional.
Gracias al proceso de lacado o anodizado, los perfiles de aluminio pueden tener un color en su cara exterior y otro completamente diferente en la interior. Esto permite cumplir rigurosamente con la estética de la comunidad de vecinos mientras disfruta de una total libertad creativa en su hogar. Como afirman especialistas en carpintería, la opción bicolor es la solución perfecta para este conflicto:
El acabado bicolor permite mantener la estética exterior del edificio y dar a su vivienda un estilo propio y diferenciado
– NBVentacan, Especialistas en carpintería de aluminio
No obstante, antes de encargar sus ventanas bicolor, es fundamental seguir un procedimiento legal para evitar problemas con la comunidad. La Ley de Propiedad Horizontal es clara respecto a las alteraciones en elementos comunes como la fachada. Para asegurarse de que su proyecto es aprobado, siga estos pasos:
Plan de acción: Aprobar ventanas bicolor en su comunidad
- Revisar los estatutos: Consulte las normas de la comunidad sobre modificaciones de fachada para conocer las limitaciones existentes.
- Preparar un proyecto técnico: Solicite a su instalador un documento que incluya muestras o referencias del acabado exterior, garantizando que es idéntico al existente.
- Incluir en el orden del día: Pida al administrador que incluya la aprobación de su propuesta en la próxima junta de propietarios.
- Presentar la argumentación: Exponga en la junta que la modificación no altera la configuración exterior del edificio, ya que el color y la forma se mantienen.
- Obtener la mayoría necesaria: Generalmente, se requiere una mayoría simple, ya que no se considera una alteración estructural de los elementos comunes.
Siguiendo este proceso, podrá disfrutar de las ventajas estéticas del acabado bicolor sin contravenir las normativas de su comunidad, uniendo lo mejor de ambos mundos: respeto por el exterior y personalidad en el interior.
El fallo de gastar 5.000 € en ventanas y sellarlas solo con silicona por fuera
Imagine que ha realizado una inversión significativa en unas ventanas de aluminio con una Rotura de Puente Térmico de altas prestaciones y un vidrio de baja emisividad. Espera una reducción drástica en sus facturas de energía y un confort total. Sin embargo, sigue notando corrientes de aire y las paredes alrededor del marco están frías. ¿Qué ha fallado? El error más común y costoso es subestimar la importancia del sellado perimetral, el punto de unión entre el marco de la ventana y la obra.
De nada sirve tener el perfil más aislante del mercado si la junta con la pared es un coladero de aire y humedad. Depender únicamente de un cordón de silicona exterior es un error garrafal. La silicona se degrada con el sol y los cambios de temperatura, pierde elasticidad, se agrieta y acaba permitiendo la entrada de agua y aire. Este es uno de los «fallos invisibles» más graves: anula por completo la inversión realizada en la ventana. El puente térmico que eliminó del perfil se traslada ahora a todo su perímetro.
Una instalación profesional, acorde con las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE), utiliza un sistema de triple barrera de sellado que garantiza la estanqueidad al aire y al agua, y la continuidad del aislamiento térmico y acústico. Este sistema es una inversión invisible que protege su inversión principal.
Puntos a verificar: El sistema de sellado profesional de triple barrera
- Barrera interior: Se debe instalar una cinta de barrera de vapor. Su función es impedir que la humedad del interior de la vivienda penetre en la junta y cause condensaciones intersticiales dentro del muro.
- Barrera intermedia: El hueco entre el premarco y el marco se rellena con espuma expansiva de poliuretano. Esta capa proporciona el aislamiento térmico y acústico principal en la junta.
- Barrera exterior: Se utiliza una cinta precomprimida expansiva o una membrana tipo EPDM. Es una barrera impermeable al agua de lluvia pero permeable al vapor de agua, permitiendo que cualquier humedad que pueda entrar en la junta se seque hacia el exterior.
- Verificación: Un instalador profesional puede usar una cámara térmica tras la instalación para verificar que no existen puentes térmicos en el perímetro de la ventana.
- Control final: En instalaciones de alta eficiencia, se puede usar un anemómetro para medir la velocidad del aire en puntos críticos y asegurar una estanqueidad total.
Exigir este sistema de sellado a su instalador es tan importante como elegir un buen perfil. La próxima vez que reciba un presupuesto, no solo pregunte por la ventana, pregunte cómo se va a sellar. Ahí es donde un profesional se distingue de un simple montador.
Cuándo añadir tratamiento «Guardian Sun» al cristal para no cocerte en verano
Hemos hablado mucho del aislamiento contra el frío, pero en gran parte de España, el enemigo a batir durante muchos meses es el calor. Una ventana eficiente no solo debe impedir que el calor se escape en invierno, sino también que el sol del verano sobrecaliente la vivienda. Aquí es donde entra en juego el vidrio de control solar, cuyo exponente más conocido en el mercado español es el tratamiento Guardian Sun.
Un vidrio con tratamiento de control solar es un vidrio bajo emisivo (que aísla del frío) al que se le añade una capa metálica selectiva. Esta capa es capaz de reflejar gran parte de la radiación solar directa, responsable del sobrecalentamiento, sin por ello reducir significativamente la entrada de luz natural. El resultado es una casa más fresca en verano, una menor necesidad de aire acondicionado y una protección del mobiliario contra la decoloración. Sin embargo, no siempre es necesario o recomendable.
La necesidad de este tratamiento depende fundamentalmente de dos factores: la orientación de la ventana y la zona climática de España donde se encuentre. Un vidrio de control solar en una orientación norte en Asturias sería contraproducente, ya que bloquearía la escasa y valiosa ganancia solar en invierno. Por el contrario, en una orientación oeste en Sevilla, es absolutamente imprescindible.
A continuación se muestra una tabla orientativa para decidir cuándo es más necesaria esta inversión, combinando las orientaciones con las principales zonas climáticas de España, según datos de fabricantes como Climalit, que ofrece soluciones como Planistar One® o Planitherm® además de las de Guardian Glass.
| Orientación | Andalucía/Levante | Centro (Madrid) | Norte (Asturias) |
|---|---|---|---|
| SUR | Imprescindible | Muy recomendable | Opcional |
| OESTE | Imprescindible | Muy recomendable | Recomendable |
| ESTE | Recomendable | Opcional | No necesario |
| NORTE | No necesario | No necesario | Contraproducente |
Elegir el vidrio adecuado es el complemento perfecto para un buen perfil con RPT. La combinación de un marco aislante y un vidrio inteligente (bajo emisivo y con control solar cuando sea necesario) es la fórmula definitiva para el confort durante todo el año y un ahorro energético real, amortizando la inversión en pocos años.
Cambiar ventanas o aislar paredes: ¿qué priorizar con un presupuesto de 8.000 €?
Cuando se dispone de un presupuesto limitado para mejorar la eficiencia energética de la vivienda, surge una duda frecuente: ¿es más rentable invertir en cambiar las ventanas o en aislar los muros? La respuesta correcta depende de un diagnóstico previo. Como regla general, se deben atacar primero los puntos más débiles de la envolvente térmica, es decir, por donde se producen las mayores pérdidas de energía. En la mayoría de las viviendas construidas antes de la entrada en vigor del CTE, las ventanas son, con diferencia, el principal agujero energético.
Una ventana vieja sin RPT y con un solo cristal puede tener una transmitancia (Uw) de más de 5,7 W/m²K, mientras que un muro de ladrillo sin aislar puede rondar los 1,5 W/m²K. Esto significa que se pierde casi cuatro veces más energía por cada metro cuadrado de ventana que por cada metro cuadrado de pared. Por tanto, en la mayoría de los casos, la prioridad absoluta es cambiar las ventanas.

Una forma sencilla de confirmar esta prioridad es realizar un diagnóstico con una cámara térmica en un día frío. Si las ventanas aparecen en la termografía como «brasas» de color rojo o amarillo intenso, como en la imagen superior, significa que son el principal foco de pérdidas de calor. Con un presupuesto de 8.000 €, el escenario más eficiente para un piso estándar de 90m² en Madrid, construido en los años 70, sería el siguiente:
- Cambio de 4 ventanas principales: Invertir en carpintería de aluminio con RPT de alta prestación y vidrios bajo emisivos. Coste aproximado: 6.500 €.
- Aislamiento de cajones de persiana: Destinar el resto del presupuesto a aislar los cajones de las persianas, otro gran puente térmico. Coste aproximado: 1.500 €.
Según estimaciones, el precio medio de una ventana de aluminio con RPT se sitúa entre 200-400 €/m², a lo que hay que sumar unos 200 € por unidad en concepto de instalación. Priorizar las ventanas no solo mejorará drásticamente el confort y reducirá las facturas, sino que también eliminará problemas de condensación y corrientes de aire.
Por qué la cinta de la persiana es un agujero negro térmico y cómo aislarlo
A menudo, nos obsesionamos con el marco y el vidrio de la ventana, pero ignoramos un punto débil de dimensiones colosales: el cajón de la persiana y, en particular, el hueco por donde pasa la cinta. Este pequeño orificio es un puente térmico y acústico directo con el exterior. Es, literalmente, un agujero en su fachada. Por él no solo entra aire frío, sino también ruido, polvo y humedad. Un testimonio de un usuario lo describe a la perfección: «Me entra aire por el cajón de la persiana por el hueco de la cinta hasta el punto de apagar una vela». Este no es un caso aislado, es la norma en instalaciones antiguas.
El problema es doble. Por un lado, el propio cajón de la persiana suele ser un hueco sin ningún tipo de aislamiento, una simple caja de PVC o madera. Por otro, el pasacintas es una abertura permanente que comunica ese cajón (y por tanto, el exterior) con el interior de su vivienda. Aislar el cajón rellenándolo con materiales específicos es un primer paso importante, pero no soluciona el problema de la perforación de la cinta.
La solución más eficaz y definitiva para erradicar este agujero negro térmico es eliminar la cinta motorizando la persiana. Al instalar un motor, el hueco del recogedor y el pasacintas se pueden sellar por completo, creando una envolvente continua y estanca. Esta intervención tiene un triple beneficio:
- Elimina las infiltraciones de aire: Se suprime la principal vía de entrada de corrientes frías.
- Mejora el aislamiento acústico: Al sellar el hueco, se reduce significativamente la entrada de ruido exterior.
- Aumenta el confort y la comodidad: Permite subir y bajar las persianas con un simple botón o incluso programarlas.
Contrariamente a lo que se pueda pensar, esta mejora no tiene un coste desorbitado. La motorización de una persiana, incluyendo la instalación, tiene un coste que oscila entre 150 y 300 € por ventana en el mercado español actual. Teniendo en cuenta el ahorro energético y el aumento de confort que proporciona, es una de las inversiones más rentables que puede realizar al cambiar sus ventanas.
Puntos clave a recordar
- La condensación es un síntoma de un mal aislamiento del marco, no solo de humedad.
- La eficacia de la Rotura de Puente Térmico (RPT) depende de su ancho, que debe adaptarse a su zona climática.
- Un sellado deficiente, usando solo silicona, invalida la inversión en una ventana de alta gama. Exija un sistema de triple barrera.
¿Cómo encontrar por dónde entra el aire frío en tu casa usando una vela o incienso?
Antes de realizar una gran inversión, es crucial saber exactamente por dónde se está escapando el confort de su hogar. Las infiltraciones de aire no deseadas son responsables de una parte importante de las pérdidas energéticas y de esa incómoda sensación de corriente. Realizar un diagnóstico casero de estanqueidad es sencillo y muy revelador. Solo necesita un día con algo de viento en el exterior, cerrar todas las puertas y ventanas de casa y utilizar una vela o una barrita de incienso.
El procedimiento es simple: acerque lentamente la llama de la vela o el humo del incienso a los puntos sospechosos de su ventana. Si la llama tiembla violentamente o el humo se desvía bruscamente hacia el interior, acaba de encontrar una infiltración de aire. Este método le permitirá crear un mapa preciso de los puntos débiles de su carpintería actual.
Para ser sistemático en su búsqueda, siga esta lista de verificación de los puntos más críticos donde suelen producirse las infiltraciones:
- Las juntas de las hojas: Pase la vela por todo el perímetro de unión entre la hoja móvil y el marco fijo.
- La unión del marco con la pared: Revise los cuatro lados de la ventana, prestando especial atención a las esquinas.
- El cajón de la persiana y su tapa: Es uno de los puntos más problemáticos. Revise la junta de la tapa de registro.
- El pasacintas: Como hemos visto, es un agujero directo. La llama de la vela aquí probablemente se moverá con fuerza.
- El vierteaguas o alféizar: Compruebe el sellado en la parte inferior de la ventana, tanto por dentro como por fuera.
Si bien este método es muy útil, para una medición cuantitativa y profesional, existe el Test Blower Door o ensayo de presurización. Este test consiste en montar un gran ventilador en la puerta de entrada para despresurizar la vivienda. Con equipos de medición, se calcula la cantidad de aire que entra por las rendijas de la envolvente. Según especialistas españoles en hermeticidad, el test calcula la Tasa de Infiltración n50 (m³/h a 50Pa), un valor estándar que permite certificar la calidad de la ejecución de una vivienda. Realizar esta prueba en España tiene un coste de entre 300 y 500 € para una vivienda unifamiliar y le dará un diagnóstico definitivo de la estanqueidad de su hogar.
Ahora que comprende los factores técnicos que determinan el rendimiento real de una ventana, está en una posición de poder para exigir calidad. No se conforme con presupuestos genéricos; solicite a su proveedor los detalles sobre el ancho de la poliamida, el tipo de vidrio y, sobre todo, el sistema de sellado perimetral que van a emplear. Una inversión informada en sus ventanas es una de las decisiones más rentables para el confort y la eficiencia de su hogar a largo plazo.