
Contrario a la creencia popular, la eficacia de una campana de superficie no depende de su potencia (m³/h), sino de su capacidad para ganar una batalla física contra las corrientes de aire de la cocina.
- La clave del rendimiento es la velocidad de captura del aire a ras de la sartén, no el caudal total.
- Una simple ventana abierta puede generar corrientes de aire más fuertes que la succión de la campana, anulando por completo su efecto.
Recomendación: Antes de elegir un modelo por su estética, analiza el balance aeráulico de tu cocina; la gestión del aire entrante es tan crucial como la propia campana extractora.
La cocina con isla abierta al salón es el sueño de muchos: un espacio diáfano, social y lleno de luz. Sin embargo, este sueño choca a menudo con una realidad voluminosa y poco estética: la campana extractora colgando del techo, rompiendo la continuidad visual y convirtiéndose en un obstáculo. Ante este dilema, la industria ha respondido con una solución que parece mágica: la campana integrada directamente en la placa de cocción. Un sistema minimalista, casi invisible, que promete la máxima eficacia sin sacrificar el diseño.
Las promesas de los fabricantes y los catálogos de diseño son seductoras. Nos hablan de tecnología punta, de una limpieza sencilla y de una estética impecable. Pero para quienes cocinan a diario y se enfrentan a frituras, planchas y vapores intensos, la pregunta fundamental persiste: ¿es realmente una solución eficaz o un caro compromiso estético? La duda es legítima, porque desafía una ley física básica que todos hemos observado: el humo y el vapor tienden a subir. ¿Cómo puede un sistema que aspira hacia abajo ser más eficiente?
Este artículo no abordará la cuestión desde la perspectiva de un diseñador de interiores, sino desde la de un ingeniero de fluidos. La clave para entender si estas campanas funcionan no está en su apariencia, sino en la física invisible que gobierna el movimiento del aire en tu cocina. Analizaremos las fuerzas en juego, los factores críticos que determinan su éxito o fracaso, y los detalles técnicos que a menudo se pasan por alto. Porque la eficacia de una campana de superficie no es magia, es una batalla aerodinámica que debes aprender a controlar.
Para desentrañar este complejo tema, exploraremos los principios físicos que permiten la extracción, las diferencias cruciales entre sistemas, los sacrificios de espacio, las condiciones ambientales que anulan su poder y los cálculos de potencia necesarios para que tu inversión realmente valga la pena. A continuación, el desglose de nuestro análisis.
Sommaire: La verdad técnica sobre las campanas de superficie
- Cómo consigue una campana de superficie aspirar el humo que tiende a subir naturalmente
- Filtros de carbono o tubo a la calle: ¿qué es más eficaz para eliminar olores fuertes?
- Cuánto espacio real de cajones pierdes al instalar el motor de la campana de superficie
- El problema de tener una ventana abierta cerca que anula la potencia de tu campana de superficie
- Cómo limpiar los filtros de una campana integrada si se derrama líquido dentro
- Por qué una campana de 400 m³/h es inútil en un espacio abierto de 30 m²
- Por qué el porcelánico aguanta una olla hirviendo y el cuarzo sintético se quema
- ¿Cómo tener 21°C en el salón y 19°C en el dormitorio con una sola máquina de aire?
Cómo consigue una campana de superficie aspirar el humo que tiende a subir naturalmente
El principal desafío de una campana de superficie es vencer la convección natural: el aire caliente, al ser menos denso, asciende. Para contrarrestar este fenómeno, estos sistemas no se basan en la potencia bruta (medida en m³/h), sino en un principio físico mucho más sutil: la velocidad de captura. En lugar de intentar aspirar todo el aire de la cocina, crean un flujo de aire transversal muy rápido y concentrado justo a ras de la placa. Este flujo actúa como una barrera horizontal que «atrapa» las partículas de grasa y vapor antes de que inicien su ascenso.
La eficacia de este sistema depende directamente de que la velocidad de aspiración horizontal sea superior a la velocidad de ascenso vertical del vapor. Para que esto ocurra, es fundamental que la velocidad de captura sea un 20-30% superior a la que necesitaría una campana tradicional. Los modelos de gama alta consiguen esto generando un vórtice de succión potente y localizado.
Para visualizar este concepto, la siguiente imagen demuestra cómo el flujo de aire transversal captura el vapor antes de que pueda ascender.

De hecho, la diferencia de rendimiento entre modelos es abismal. Un test comparativo de la OCU que analizó 12 placas con campana integrada confirmó esta teoría. Los modelos premium de marcas como Bosch, Siemens o Miele lograban velocidades de captura superiores a 0.8 m/s a nivel de sartén, capturando eficientemente los vapores. En contraste, los modelos más económicos apenas generaban movimiento de aire, resultando ineficaces. Por tanto, el éxito no reside en el concepto en sí, sino en la ingeniería precisa que permite alcanzar esa velocidad crítica.
Filtros de carbono o tubo a la calle: ¿qué es más eficaz para eliminar olores fuertes?
Una vez que la campana ha capturado el humo, tiene dos opciones: expulsarlo al exterior (evacuación) o filtrarlo y devolverlo a la cocina (recirculación). Para un propietario que cocina mucho y se enfrenta a olores fuertes, la elección entre ambas es, posiblemente, la decisión más importante. La evacuación exterior expulsa el 100% de los humos, grasas y olores fuera de la vivienda, siendo la solución definitiva en términos de eficacia.
La recirculación, en cambio, utiliza filtros de carbón activado para «limpiar» el aire. Aunque ha mejorado, su eficacia es limitada: elimina entre el 60% y el 80% de los olores, y este rendimiento decrece a medida que el filtro se satura. Además, en España, la normativa es estricta. El Código Técnico de la Edificación (CTE DB-HS3) exige que todas las cocinas de obra nueva dispongan de un sistema de extracción con evacuación al exterior. La recirculación solo se permite en reformas donde sea técnicamente inviable instalar un conducto.
La siguiente tabla resume las diferencias clave, incluyendo los costes y las implicaciones normativas en España, basadas en discusiones de expertos.
| Aspecto | Evacuación exterior | Recirculación (filtros) |
|---|---|---|
| Normativa CTE DB-HS3 | Obligatorio en obra nueva | Solo si evacuación inviable |
| Eficacia eliminación olores | 100% | 60-80% (decrece con uso) |
| Coste instalación | 800-1500€ | 0€ (incluido) |
| Mantenimiento anual | 0€ | 120-240€ (filtros) |
| Pérdida energética | Alta (expulsa aire climatizado) | Nula |
Plan de acción: Cómo cumplir el CTE en reformas con campana integrada
- Verificar si la reforma se considera integral, lo que obligaría a instalar un conducto de evacuación según el CTE.
- Calcular el diámetro mínimo del conducto: 125 mm para caudales inferiores a 400 m³/h y 150 mm para caudales superiores.
- Asegurar una entrada de aire de compensación en la estancia, mediante rejillas o sistemas de microventilación en las ventanas.
- Instalar una válvula antirretorno si en la vivienda ya existe un sistema de ventilación mecánica controlada (VMC).
- Documentar con un informe técnico la imposibilidad de instalar la evacuación si se decide optar por la recirculación.
En definitiva, para quien busca la máxima eficacia contra olores, la evacuación a la calle no es una opción, es una necesidad. La recirculación es un compromiso aceptable para cocinas de uso esporádico o donde la evacuación es físicamente imposible, pero implica un mantenimiento constante y una menor efectividad.
Cuánto espacio real de cajones pierdes al instalar el motor de la campana de superficie
Uno de los mayores temores al optar por una campana integrada es el sacrificio de un valioso espacio de almacenamiento justo debajo de la placa, tradicionalmente ocupado por un cajón para cubiertos o sartenes. Es innegable que el motor y los conductos ocupan un volumen considerable, pero la pérdida real de espacio depende enormemente de la solución de instalación y del diseño del mueble.
La instalación estándar suele inutilizar por completo el primer cajón. El motor se aloja en el centro del mueble, dejando solo pequeños espacios residuales a los lados, a menudo difíciles de aprovechar. Sin embargo, los fabricantes de cocinas y de campanas han desarrollado soluciones ingeniosas para mitigar este problema y maximizar el almacenamiento disponible.
Estudio de caso: Soluciones de almacenamiento de Santos y Dica
Fabricantes españoles como Santos y Dica han sido pioneros en el diseño de muebles específicos para estas placas. Han desarrollado cajones especiales con un recorte en forma de ‘U’ que envuelven el cuerpo del motor. Esta solución permite mantener hasta un 40% de la capacidad útil del cajón, ideal para guardar utensilios o paños de cocina. Adicionalmente, se aprovechan los espacios laterales del motor con organizadores verticales para almacenar tapas o sartenes de canto. Otra solución avanzada es instalar un motor remoto en el zócalo del mueble (que requiere un zócalo de al menos 10 cm de altura). Esto permite recuperar el primer cajón casi por completo, pero tiene como contrapartida elevar la altura de la encimera a 93-94 cm, lo que puede resultar incómodo para personas de estatura media.
Por lo tanto, la pérdida de espacio no es un destino inevitable, sino un desafío de diseño. Una planificación cuidadosa y la elección de un fabricante de cocinas con experiencia en estas instalaciones pueden transformar un espacio aparentemente perdido en una zona de almacenamiento funcional y optimizada. Es crucial discutir estas opciones desde el inicio del proyecto de la cocina.
El problema de tener una ventana abierta cerca que anula la potencia de tu campana de superficie
Aquí es donde la física de fluidos se vuelve implacable y donde la mayoría de las instalaciones fracasan. Podemos tener la campana más potente del mercado, pero su eficacia puede ser completamente neutralizada por un factor aparentemente inofensivo: una corriente de aire. El principio de la velocidad de captura es frágil; funciona en un entorno controlado, pero una simple ventana abierta o la corriente generada por el aire acondicionado pueden desbaratarlo todo.
El problema es una cuestión de velocidades competidoras. Como hemos visto, la campana crea un flujo transversal para capturar el vapor. Sin embargo, una ventana abierta puede generar corrientes de 0.5 a 1 m/s, una velocidad que a menudo supera la propia velocidad de captura de la campana. Esto crea una «batalla» de flujos de aire en la que el vapor es arrastrado por la corriente más fuerte, escapando de la zona de succión y dispersándose por la cocina.
Esta es la razón por la que muchas personas se quejan de que su campana de superficie «no funciona bien». El problema no suele ser el aparato, sino un desequilibrio en el balance aeráulico de la estancia. Una campana extractora, especialmente una potente, saca un gran volumen de aire de la cocina. Si no hay una entrada de aire controlada para reponer ese volumen, se crea una presión negativa (depresión) que fuerza la entrada de aire de forma descontrolada por cualquier rendija, como una ventana abierta, creando esas corrientes parásitas.

La solución no es cocinar con las ventanas cerradas, sino garantizar un correcto balance aeráulico. Esto implica planificar entradas de aire pasivas (rejillas de admisión) o utilizar sistemas de ventilación mecánica controlada (VMC) que gestionen el flujo de entrada y salida de aire de forma equilibrada. Sin este control, la campana más cara se convierte en un simple adorno.
Cómo limpiar los filtros de una campana integrada si se derrama líquido dentro
Una de las preocupaciones más prácticas y recurrentes es qué sucede si una olla rebosa y se derraman líquidos directamente sobre la rejilla de extracción. Afortunadamente, los fabricantes han diseñado estos sistemas con múltiples niveles de seguridad para gestionar precisamente este tipo de accidentes, haciendo que la limpieza sea un proceso sorprendentemente sencillo y seguro.
Primero, la rejilla central está diseñada para que los objetos pequeños no caigan dentro. Justo debajo, se encuentra el filtro de grasa metálico, que actúa como una primera barrera. Si el líquido supera este nivel, entra en juego un depósito colector de seguridad. Los modelos de gama alta cuentan con un sistema de doble depósito. Por ejemplo, las especificaciones técnicas de seguridad de NEFF muestran una capacidad total de hasta 900ml, dividida en un primer colector de 200ml y un depósito secundario de 700ml. Este volumen es más que suficiente para contener el desbordamiento de una olla grande.
La limpieza de los componentes es muy similar a la de una campana tradicional y puede realizarse con productos comunes en España:
- Extracción de filtros: Los filtros metálicos y la rejilla se extraen fácilmente tirando de unas pestañas, sin necesidad de herramientas.
- Desengrasado: Para una limpieza rutinaria, se pueden sumergir los filtros durante 10 minutos en agua caliente con un desengrasante potente como KH-7.
- Grasa incrustada: Si la grasa está muy adherida o carbonizada, se puede aplicar un producto específico como Cillit Bang directamente y dejarlo actuar unos minutos antes de frotar.
- Lavavajillas: La mayoría de los filtros metálicos son aptos para el lavavajillas. Un programa intensivo a 65°C es ideal para eliminar toda la grasa.
- Vaciado del colector: El depósito de líquidos se extrae y se vacía. Una vez limpio con un paño húmedo, se vuelve a colocar. Es crucial secar completamente los filtros metálicos antes de reinstalarlos para evitar la oxidación.
Por lo tanto, el miedo a los derrames es infundado. La ingeniería de estos aparatos está preparada para gestionar accidentes cotidianos, y su mantenimiento no es más complejo que el de una campana convencional.
Por qué una campana de 400 m³/h es inútil en un espacio abierto de 30 m²
El dato de los metros cúbicos por hora (m³/h) es el más utilizado para vender la potencia de una campana, pero sin contexto, es una cifra vacía. Una campana de 400 m³/h puede ser perfectamente adecuada para una cocina cerrada de 10 m², pero resultará completamente insuficiente para una cocina de 20 m² abierta a un salón de 30 m². La potencia necesaria no es un valor absoluto, sino que depende directamente del volumen total del espacio que se pretende ventilar.
El cálculo es sencillo: se multiplica el área del espacio (en m²) por la altura (normalmente 2.5 m) para obtener el volumen (en m³). Luego, se multiplica ese volumen por el número de renovaciones de aire por hora recomendadas, que el CTE establece entre 10 y 12. En espacios abiertos, además, se aplica un factor de corrección. Los cálculos basados en el Código Técnico de la Edificación (CTE) lo ilustran claramente:
| Parámetro | Cocina cerrada 15m² | Espacio abierto 30m² |
|---|---|---|
| Volumen (2.5m altura) | 37.5 m³ | 75 m³ |
| Renovaciones/hora CTE | 10-12 | 10-12 |
| Caudal base necesario | 375-450 m³/h | 750-900 m³/h |
| Factor corrección superficie | +20% | +30% |
| Caudal final recomendado | 450-540 m³/h | 975-1170 m³/h |
Como muestra la tabla, un espacio abierto de 30 m² (que sumado a la zona de cocina puede llegar a 40-50m²) necesita una campana con un caudal real cercano a los 1000 m³/h. Sin embargo, tener una campana muy potente sin un adecuado balance aeráulico es contraproducente. Si no hay suficiente entrada de aire, se crea una fuerte depresión, el motor se fuerza, aumenta el ruido y, paradójicamente, la capacidad de extracción disminuye. Este punto es a menudo resaltado por expertos.
Una campana de 1200 m³/h en un piso hermético sin entrada de aire es contraproducente. Creará depresión, forzará el motor y no extraerá bien. La clave es el equilibrio entre extracción y entrada de aire.
– Usuario experto, Foro SoloArquitectura
Elegir la potencia correcta es, por tanto, un ejercicio de equilibrio. Se necesita suficiente caudal para el volumen del espacio, pero también se debe garantizar una entrada de aire compensada para que el sistema funcione de manera óptima y silenciosa.
Por qué el porcelánico aguanta una olla hirviendo y el cuarzo sintético se quema
La elección de la encimera es un factor crítico y a menudo subestimado al instalar una placa con extractor integrado. El recorte necesario para encastrar el aparato crea una zona de estrés estructural y térmico. No todos los materiales reaccionan igual ante el calor intenso y concentrado de la cocción, y una mala elección puede llevar a daños irreparables. La diferencia fundamental reside en la composición de los materiales: el porcelánico y el cuarzo sintético.
El cuarzo sintético (como Silestone) está compuesto por aproximadamente un 94% de cuarzo natural y un 6% de resinas y pigmentos. Son estas resinas las que actúan como aglutinante, pero también son su punto débil. Tienen una baja resistencia al calor y pueden quemarse o decolorarse si se exponen a un choque térmico, como el contacto directo con una olla caliente. Por otro lado, los porcelánicos (como Dekton o Neolith) son materiales ultracompactados, fabricados mediante un proceso de sinterización a más de 1200°C. No contienen resinas, lo que les confiere una resistencia térmica extraordinaria.
Las cifras son elocuentes. Según los datos técnicos de Cosentino, Dekton resiste hasta 300°C sin daños, mientras que Silestone recomienda no superar los 150°C para evitar la decoloración. Esta diferencia es crucial en la zona alrededor de la placa, donde los recipientes calientes pueden entrar en contacto con la encimera.
El riesgo no es solo estético, sino también económico. Una fisura por choque térmico en el complejo recorte de una placa con extractor es prácticamente irreparable. El coste de sustituir una encimera de isla completa puede oscilar entre 2.500€ y 4.000€, mientras que el sobrecoste inicial por elegir un material porcelánico en lugar de cuarzo es de apenas 600-800€. En este contexto, optar por un material de alta resistencia térmica no es un lujo, sino un seguro a largo plazo para proteger la inversión.
Puntos clave a recordar
- La velocidad de captura del aire a ras de la placa es el único indicador real de rendimiento, no la potencia en m³/h.
- El balance aeráulico es crucial: sin una entrada de aire controlada, una ventana abierta o el aire acondicionado anularán la eficacia de la campana.
- El material de la encimera no es una decisión estética: el porcelánico es una inversión necesaria para evitar costosos daños por choque térmico.
Más allá de la extracción: ¿cómo afecta la campana al resto de tu casa?
Hemos analizado la campana como un sistema aislado, pero en una vivienda moderna y eficiente, su impacto va mucho más allá de la cocina. Una campana potente con salida al exterior no solo extrae humos, sino que expulsa un gran volumen de aire que ya ha sido climatizado (calentado en invierno o enfriado en verano). Esto representa una pérdida energética y económica significativa que afecta al confort de toda la casa.
Para cuantificarlo, los cálculos de eficiencia energética de AEG estiman que una campana de 800 m³/h expulsa hasta 20m³ de aire climatizado por minuto, lo que puede suponer un coste extra de hasta 100€ al año solo en calefacción. En una vivienda con altas prestaciones energéticas, esta «fuga» constante de aire tratado es un problema grave. Es aquí donde las soluciones de recirculación, a pesar de su menor eficacia en la eliminación de olores, ganan puntos en eficiencia energética, ya que mantienen el aire climatizado dentro de la vivienda.
La solución más avanzada para equilibrar eficacia y eficiencia es la integración domótica. Sistemas de climatización por zonas como Airzone, en combinación con placas conectadas a través de plataformas como Home Connect, pueden crear rutinas inteligentes. Por ejemplo, cuando el sensor de la placa detecta que la campana supera el 50% de su potencia, el sistema de climatización puede aumentar automáticamente el caudal de aire en la cocina para compensar la extracción, manteniendo el balance y el confort térmico en el resto de las estancias. Así, se puede tener 21°C en el salón y 19°C en el dormitorio sin que la campana altere el equilibrio.
Esta integración no solo mejora el confort, sino que también tiene un impacto en el valor del inmueble. En el mercado inmobiliario español, mejorar la calificación energética de una vivienda (por ejemplo, de C a B) gracias a una gestión inteligente de la ventilación y climatización puede suponer un aumento del 5% al 10% en su valor de venta. La campana deja de ser un electrodoméstico para convertirse en una pieza clave del ecosistema energético del hogar.
Por lo tanto, la elección de una campana integrada debe ser el resultado de una planificación técnica detallada. Analiza tu espacio, calcula la potencia necesaria, define el sistema de evacuación y, sobre todo, no subestimes las leyes de la física. Solo así te asegurarás de que tu inversión se traduzca en una cocina funcional y libre de humos, y no solo en una bonita encimera.