
La solución real al ruido en casa no está en tapar las paredes, sino en entender la física del sonido: la mayoría de soluciones «acústicas» solo combaten el eco interno, siendo inútiles contra el ruido del vecino.
- El aislamiento acústico (bloquear ruido) requiere masa y desolidarización (trasdosados), mientras que el acondicionamiento (reducir eco) usa materiales porosos (textiles, espumas). Confundirlos es el error más común y costoso.
- Una solución efectiva trata la estancia como un sistema integral, considerando el ruido de impacto que se transmite por suelos y techos, un problema crítico en la mayoría de edificios de hormigón en España.
Recomendación: Antes de invertir, identifica el tipo de ruido (aéreo como voces, o de impacto como pasos) y su vía de transmisión para elegir una solución decorativa que ataque la causa real del problema, no solo sus síntomas.
Ese murmullo constante de la televisión del vecino. Los pasos y tacones del piso de arriba que marcan el ritmo de tu día. O esa conversación en tu propio salón que retumba como si estuvieras en una catedral vacía. Si alguna de estas situaciones te resulta familiar, no estás solo. Es una realidad cotidiana para quienes vivimos en pisos y apartamentos, especialmente en un país como España, donde la construcción en altura es la norma. La búsqueda de silencio y confort se ha convertido en una prioridad, pero choca frontalmente con el pánico a las obras, el polvo y los costes desorbitados.
La reacción instintiva suele ser buscar soluciones rápidas y baratas. Internet está lleno de consejos bienintencionados pero a menudo ineficaces: «pon una estantería», «cuelga cortinas más gruesas» o, el peor de todos, «pega paneles de espuma o hueveras de cartón en la pared». Como ingeniero acústico con una profunda pasión por el diseño de interiores, debo ser categórico: esas hueveras son el equivalente a intentar detener una inundación con una toalla de papel. Son un mito, feo e inútil para el problema que intentas resolver. La mayoría de estas soluciones solo maquillan un síntoma (el eco), pero no curan la enfermedad (el ruido que atraviesa tus paredes).
Pero, ¿y si la verdadera clave no fuera «tapar» o «bloquear», sino entender y gestionar el sonido de forma inteligente? La solución no reside en convertir tu casa en un búnker antiestético, sino en aplicar principios físicos con elementos que, además de eficaces, embellezcan tu espacio. La gran revelación es que existe una diferencia fundamental entre aislamiento acústico (impedir que el sonido entre o salga) y acondicionamiento acústico (controlar cómo suena el interior de una habitación). Entender esta distinción es el primer paso para dejar de malgastar dinero y empezar a invertir en bienestar real.
Este artículo te guiará a través de esa ciencia, traduciéndola en soluciones decorativas y prácticas. Desmontaremos mitos, analizaremos materiales y te enseñaremos a pensar como un experto para diagnosticar tu problema y aplicar la solución correcta, desde paneles de listones de madera hasta la elección estratégica de tu cabecero, siempre sin necesidad de llamar al albañil.
A continuación, exploraremos en detalle las diferentes estrategias y soluciones disponibles. El índice te permitirá navegar por cada uno de los puntos clave para construir tu propio oasis de tranquilidad, combinando ciencia y estilo de manera efectiva.
Índice: Guía completa de soluciones acústicas decorativas sin obras
- Por qué poner paneles de espuma no evitará que oigas al perro del vecino (y qué sí funciona)
- Cómo los paneles de listones de madera mejoran la acústica y decoran a la vez
- Cabeceros tapizados o entelado de paredes: ¿qué reduce más el ruido en el dormitorio?
- El fallo de insonorizar paredes y dejar un suelo duro que transmite todos los impactos
- Dónde colocar los cuadros fonoabsorbentes para eliminar la reverberación del salón
- Cuándo y cómo insonorizar el techo para no oír los tacones del vecino de arriba
- Trasdosado directo o estructura metálica: ¿cuál elegir para perder menos de 4 cm?
- ¿Cómo montar un despacho ergonómico en el salón que desaparezca el fin de semana?
Por qué poner paneles de espuma no evitará que oigas al perro del vecino (y qué sí funciona)
El error más frecuente al intentar solucionar problemas de ruido es confundir dos conceptos radicalmente distintos: aislamiento acústico y acondicionamiento acústico. Imagina que el ruido es agua. El aislamiento sería construir un dique para que el agua no pase (bloquear el ruido del vecino). El acondicionamiento sería poner esponjas dentro de tu habitación para absorber el agua que ya se ha derramado (reducir el eco o reverberación). Los famosos y antiestéticos paneles de espuma piramidal son esponjas; son excelentes para que un músico no tenga eco en su estudio, pero son completamente inútiles como dique. No detendrán los ladridos del perro del vecino.
El ruido de los vecinos es un problema mayúsculo; de hecho, un 23,5% de los hogares en España sufre molestias por ruidos procedentes de vecinos o del exterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Para combatirlo (aislamiento), se necesita masa y desolidarización. Esto se traduce en añadir densidad a la pared. Las soluciones sin obra se basan en este principio, pero de forma más ligera. Por otro lado, para combatir la reverberación (acondicionamiento), se necesitan materiales porosos y blandos que atrapen la onda sonora, como textiles gruesos, fieltros o lanas minerales.
El siguiente cuadro clarifica las diferencias fundamentales, ayudándote a entender por qué una solución para el eco no sirve para el aislamiento, tal y como se detalla en análisis de soluciones acústicas sin obra.
| Característica | Aislamiento | Acondicionamiento |
|---|---|---|
| Función | Bloquear ruido exterior (muro) | Reducir eco interior (esponja) |
| Materiales | Lana mineral, trasdosados | Espuma, fieltro, textiles |
| Eficacia contra vecinos | Alta (reduce 35-70 dB) | Muy baja (reduce 5-10 dB) |
| Precio aproximado | 100-300€/m² | 20-80€/m² |
Entonces, ¿qué funciona sin obras? La estrategia es combinar ambos principios de forma decorativa. Debes buscar soluciones que añadan algo de masa y, sobre todo, una capa de material absorbente. Esto incluye desde textiles muy densos como cortinas acústicas y alfombras de alto gramaje, hasta soluciones más avanzadas como paneles de listones de madera con fieltro o incluso un trasdosado directo de pladur con un espesor mínimo.
Cómo los paneles de listones de madera mejoran la acústica y decoran a la vez
Aquí es donde la ingeniería y la estética se dan la mano de forma magistral. Los paneles de listones de madera se han convertido en una tendencia de interiorismo por su calidez y elegancia, pero su verdadero valor oculto reside en su doble función acústica. A diferencia de un simple panel decorativo, su diseño es intrínsecamente funcional: combinan absorción y difusión, dos de los pilares del buen acondicionamiento acústico.
La clave está en su construcción. Los listones de madera (generalmente roble o nogal) actúan como difusores: sus superficies irregulares rompen las ondas sonoras que chocan contra ellos, dispersándolas en múltiples direcciones. Esto evita la formación de ecos directos y hace que el sonido en la habitación sea más agradable y menos «duro». Pero la magia real sucede detrás. Los listones están montados sobre una base de fieltro PET reciclado, un material poroso de alta densidad. Este fieltro es un excelente absorbente acústico de frecuencias medias y altas, justo el rango donde se encuentran las voces humanas y la mayoría de sonidos molestos de la vida cotidiana.
Esta combinación es lo que los hace tan efectivos. El sonido que atraviesa los huecos entre los listones es atrapado y amortiguado por el fieltro, mientras que el que rebota en la madera se dispersa. El resultado es una reducción significativa de la reverberación, creando un ambiente más sereno y con una inteligibilidad del habla mucho mayor, ideal para salones con techos altos o comedores ruidosos.

Como se aprecia en el detalle, la calidad de los materiales es fundamental. La textura de la madera natural y la fibra del fieltro no solo cumplen una función técnica, sino que aportan una riqueza táctil y visual que eleva cualquier espacio. Son la prueba de que no es necesario sacrificar el estilo para obtener confort acústico. Se pueden usar para crear una pared de acento detrás del sofá, como cabecero de cama o incluso para revestir un techo, aportando siempre un doble beneficio.
Cabeceros tapizados o entelado de paredes: ¿qué reduce más el ruido en el dormitorio?
El dormitorio es nuestro santuario, el lugar donde la paz es innegociable. Aquí, las soluciones textiles son las reinas por su calidez y capacidad para crear ambientes acogedores. Dos de las opciones más populares para mejorar la acústica son los cabeceros tapizados y el entelado completo de la pared. Aunque ambos se basan en el principio de absorción, su eficacia y aplicación son muy diferentes. La elección entre uno y otro dependerá del tipo de ruido que queramos mitigar y de la magnitud del problema.
Un cabecero tapizado, especialmente si es de gran formato y grosor (mínimo 10 cm), actúa como un panel absorbente localizado. Es eficaz para reducir las primeras reflexiones de sonido que se generan cerca de la cama, como nuestra propia voz o el sonido de un despertador. Sin embargo, su impacto sobre el ruido que proviene de la pared del vecino es limitado. Como solución de acondicionamiento, es excelente, pero como aislamiento, es modesto. Su gran ventaja es que es una solución de «quita y pon», ideal para pisos de alquiler, ya que no requiere instalación ni daña la pared.
El entelado de pared, por otro lado, es una solución de acondicionamiento mucho más potente. Al cubrir toda la superficie, se maximiza el área de absorción. Los sistemas modernos utilizan perfiles sobre los que se tensa una tela acústica, dejando una cámara de aire detrás que se puede rellenar con un aislante como lana de roca. Esta configuración sí ofrece un nivel de aislamiento considerable contra el ruido aéreo del vecino. Según expertos en insonorización, la diferencia es notable: mientras que un cabecero tapizado puede absorber un 20% de la reverberación, un entelado completo puede llegar al 60%.
Entonces, ¿cuál elegir? Si tu principal problema es el eco dentro del dormitorio y vives de alquiler, un cabecero extra grueso es una opción inteligente y decorativa. Si, en cambio, tu objetivo principal es atenuar las conversaciones o la televisión del vecino y buscas la máxima eficacia sin obras complejas, el entelado de pared con material absorbente es, sin duda, la opción superior. Es una inversión mayor, pero la ganancia en calidad de vida y descanso puede ser transformadora.
El fallo de insonorizar paredes y dejar un suelo duro que transmite todos los impactos
Uno de los errores más frustrantes en la búsqueda del silencio es invertir tiempo y dinero en tratar las paredes solo para descubrir que el ruido persiste. Esto ocurre porque a menudo subestimamos una vía de transmisión del sonido tan o más importante que los muros: el suelo. En España, donde la gran mayoría de edificios plurifamiliares tienen estructuras de hormigón, la transmisión del ruido de impacto (pasos, tacones, sillas arrastradas, objetos que caen) es un problema endémico. El sonido no viaja por el aire, sino que vibra a través de la propia estructura del edificio, y un suelo duro como el gres, el mármol o incluso la tarima flotante sin una buena base aislante, actúa como un tambor que lo propaga por toda la casa.
Ignorar el suelo es insonorizar solo la mitad del problema. Si has puesto paneles en la pared para no oír la tele del vecino de al lado, pero sigues oyendo cada paso del de arriba, es porque estás luchando contra dos tipos de ruido diferentes. La solución para el ruido de impacto no está en las paredes, sino bajo tus pies. Afortunadamente, existen soluciones decorativas muy eficaces que no requieren levantar todo el pavimento.
Estudio de caso: La eficacia de los suelos flotantes en estructuras de hormigón españolas
En las viviendas con estructuras de hormigón, muy comunes en España y grandes transmisoras de vibraciones, la instalación de suelos flotantes ha demostrado ser una solución altamente efectiva. Estos sistemas crean una cámara de aire y, a menudo, incorporan una capa de lana de roca entre el forjado original y el nuevo pavimento. Este diseño de «suelo dentro de un suelo» impide que las vibraciones de impacto pasen de una capa a otra, cortando de raíz su propagación estructural y mejorando drásticamente el confort acústico frente al ruido de los vecinos de arriba o de abajo.
Para quienes no pueden o no quieren realizar una reforma de ese calibre, la estrategia pasa por añadir capas de absorción en la superficie. Aquí, las alfombras son las grandes aliadas, pero no vale cualquiera. Necesitamos densidad y grosor. Estas son algunas soluciones específicas para los suelos duros típicos de España:
- Alfombras de lana de alto gramaje: Busca alfombras con un mínimo de 2000 g/m². Marcas españolas como Gan Rugs son un referente. La densidad de la lana es clave para amortiguar la vibración.
- Superposición de alfombras: Una tendencia decorativa que tiene un gran beneficio acústico. Colocar una alfombra de yute natural y encima otra más pequeña y mullida crea una doble barrera de absorción.
- Losetas o alfombras de corcho: El corcho es un material excepcional, natural en la península ibérica, que ofrece un magnífico aislamiento térmico y acústico. Se puede instalar sin obra sobre el suelo existente.
- El truco profesional: Coloca una lámina fonoabsorbente de alta densidad (disponible en grandes superficies como Leroy Merlin) debajo de cualquier alfombra para multiplicar su eficacia aislante.
Dónde colocar los cuadros fonoabsorbentes para eliminar la reverberación del salón
Los cuadros y paneles fonoabsorbentes son una solución fantástica para controlar el eco en un salón, un comedor o una oficina en casa. Son, esencialmente, paneles de material absorbente (como lana mineral o espuma de alta densidad) cubiertos con una tela impresa, combinando la función de una obra de arte con la de una trampa de sonido. Sin embargo, para que sean realmente efectivos, no se pueden colgar al azar. Su colocación es una ciencia, y la clave está en identificar los puntos de primera reflexión.
Imagina que las paredes de tu salón son espejos y el sonido es un rayo de luz. Un punto de primera reflexión es el lugar de la pared donde «verías» el reflejo de la fuente de sonido (un altavoz, la televisión, la boca de una persona) desde tu posición de escucha habitual (el sofá, una silla). Son estos puntos los que generan los primeros ecos, los más potentes y molestos, que enturbian la claridad del sonido. Colocar un panel absorbente justo ahí es como poner un trozo de terciopelo negro en el espejo: el reflejo (el eco) desaparece.
¿Cómo encontrar estos puntos sin ser un ingeniero? Hay un truco muy sencillo: siéntate en tu sofá y pide a otra persona que deslice un espejo por la pared opuesta a la televisión. Los puntos donde veas el reflejo de los altavoces en el espejo son tus puntos de primera reflexión. Las zonas críticas suelen ser: la pared frente a los altavoces o la televisión, y las paredes laterales, a medio camino entre tú y la fuente de sonido.

La imagen lo ilustra perfectamente: en lugar de llenar una pared, se crea una composición artística con paneles hexagonales en las zonas acústicamente «calientes». Colocar un gran panel justo en el centro de la pared frente al sofá o dos paneles más pequeños en las paredes laterales a la altura de los oídos puede hacer una diferencia mucho mayor que cubrir una pared entera de forma aleatoria. Se trata de precisión, no de cantidad. Esta estrategia te permite mejorar drásticamente la acústica de la sala con una inversión mínima y un resultado estético máximo.
Plan de acción: tu diagnóstico acústico en 5 pasos
- Identifica el ruido: ¿Es aéreo (voces, TV) o de impacto (pasos, golpes)? ¿Es eco interno (reverberación) o ruido externo (vecinos, calle)? Sé específico.
- Localiza las vías de transmisión: Pega la oreja (con cuidado) a paredes, suelo, techo y ventanas. ¿Por dónde llega el sonido con más fuerza? Anota las superficies más débiles.
- Mide la reverberación: Ponte en el centro de la habitación y da una palmada fuerte. ¿El sonido se corta en seco o «flota» durante unos segundos? Un eco largo indica la necesidad de acondicionamiento (materiales absorbentes).
- Prioriza las superficies: Según tus hallazgos, decide qué superficie es la más crítica. Si es el ruido del vecino de al lado, la pared compartida es la prioridad. Si es eco, las grandes superficies lisas y paralelas (pared contra pared, suelo contra techo).
- Define la estrategia: Si es aislamiento, necesitas masa (trasdosado, paneles densos). Si es acondicionamiento, necesitas absorción (textiles, paneles de listones, cuadros acústicos en puntos de primera reflexión).
Cuándo y cómo insonorizar el techo para no oír los tacones del vecino de arriba
El ruido proveniente del piso superior es uno de los más invasivos y difíciles de tratar. Esto se debe a que, a menudo, combina ruido aéreo (música, voces) con el temido ruido de impacto (pasos, muebles arrastrados, objetos caídos), que se transmite por la estructura del edificio. Este problema es especialmente agudo en España, ya que, según la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes, nuestro país presenta un contexto único: somos el país de la UE con el mayor porcentaje de población viviendo en pisos (un 66% frente a la media europea del 40%), lo que multiplica exponencialmente la exposición a ruidos vecinales.
La solución definitiva contra el ruido de impacto es que el vecino de arriba instale un suelo flotante aislante, algo que rara vez está en nuestra mano. Por tanto, debemos actuar desde nuestro lado, en el techo. La solución más efectiva es la instalación de un falso techo acústico, que consiste en crear una nueva estructura desolidarizada del forjado original, con una cámara de aire rellena de material aislante como la lana de roca. Esto sigue el principio de «masa-resorte-masa» y es altamente eficaz, pero implica una obra, aunque sea menor.
Sin embargo, si la obra no es una opción, existen soluciones decorativas que pueden ayudar a mitigar el problema, aunque no lo eliminarán por completo. Es crucial ser honesto sobre sus limitaciones: estas soluciones son principalmente para el acondicionamiento acústico. Reducirán la reverberación en tu propia habitación, haciendo que el ruido que sí pasa sea menos molesto, pero no bloquearán los tacones. Aquí tienes algunas ideas creativas:
- Techos tensados acústicos: Consisten en una tela microperforada especial que se instala bajo el techo original. La tela y la cámara de aire que crea actúan como un absorbente de banda ancha, reduciendo el eco de forma muy significativa.
- Islas de paneles suspendidas: En lugar de cubrir todo el techo, se pueden colgar paneles acústicos decorativos (de fieltro, madera, etc.) de forma estratégica sobre zonas clave, como la mesa del comedor o la zona del sofá. Crean un efecto estético moderno y focalizan la absorción donde más se necesita.
- «Cielo» de tela DIY: Un sistema de rieles de cortina instalados en el perímetro del techo permite colgar una tela acústica gruesa, creando un falso techo textil que es decorativo, original y mejora la absorción.
La decisión de intervenir en el techo debe tomarse cuando el ruido del vecino superior es la principal fuente de molestias. Si el problema es menor o se trata más de eco, estas soluciones decorativas son excelentes. Si el ruido de impacto es insoportable, la única solución real y duradera, lamentablemente, pasa por una intervención más seria como el falso techo acústico.
Trasdosado directo o estructura metálica: ¿cuál elegir para perder menos de 4 cm?
Cuando las soluciones puramente decorativas no son suficientes y el ruido del vecino es una molestia constante, debemos dar un paso más hacia el aislamiento real. Aquí es donde entran en juego los trasdosados de Pladur (placa de yeso laminado). Aunque se considera una «obra seca» (sin cemento ni agua), es la solución sin albañilería más eficaz que existe. El principio es simple pero poderoso: se crea una nueva pared interior delante de la existente, aplicando el concepto de «masa-resorte-masa»: la pared original (masa), una cámara de aire con aislante (resorte), y la nueva placa de yeso (masa).
La gran pregunta es: ¿cuánto espacio voy a perder? Aquí existen dos métodos principales. El trasdosado directo consiste en pegar las placas de yeso laminado (que pueden llevar un aislante adherido) directamente al muro existente. Es la opción que menos espacio consume, perdiendo apenas entre 2,5 y 4 cm. Es una mejora notable, pero su eficacia es limitada si la pared original es muy irregular. La segunda opción, más robusta, es el trasdosado con estructura metálica. Se monta una perfilería metálica a pocos centímetros de la pared, se rellena el espacio con un aislante de alta densidad como la lana de roca, y se atornillan las placas de yeso. Esta solución es mucho más eficaz porque «desacopla» la nueva pared de la original, cortando el puente acústico. La pérdida de espacio es mayor, entre 5 y 10 cm, pero el nivel de aislamiento es muy superior.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece datos claros sobre la eficacia de estas soluciones. Como señalan en su informe sobre aislamiento:
Con lana mineral o fibra de vidrio en trasdosados de 10cm, se obtiene un alto coeficiente de aislamiento térmico y acústico, resistencia al fuego y a la humedad, con reducción del ruido hasta 35 dB.
– OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), Informe sobre aislamiento acústico en viviendas
La elección depende del equilibrio entre la eficacia deseada y el espacio disponible. En pisos pequeños, cada centímetro cuenta. Perder 4 cm es, aproximadamente, el fondo de una estantería Billy de IKEA, un impacto visual asumible. Perder 9 cm ya se nota más. Por tanto, si el ruido es moderado y el espacio es oro, el trasdosado directo es una opción inteligente. Si el problema es severo y puedes sacrificar un poco más de espacio, la estructura metálica te dará la paz que buscas.
Puntos clave a recordar
- Aislamiento no es Acondicionamiento: El aislamiento bloquea el ruido externo (vecinos) con masa. El acondicionamiento controla el eco interno con materiales porosos. Confundirlos es el principal error.
- La solución es un sistema integral: Tratar solo una pared es ineficaz. El sonido se transmite por suelos, techos y estructura. Una estrategia completa debe considerar todas las superficies.
- La colocación estratégica prima sobre la cantidad: Un panel absorbente bien ubicado en un «punto de primera reflexión» es más efectivo que tres paneles puestos al azar. La precisión es clave.
¿Cómo montar un despacho ergonómico en el salón que desaparezca el fin de semana?
El teletrabajo ha llegado para quedarse, y con él, el reto de integrar un espacio de trabajo funcional en nuestro hogar sin sacrificar la estética ni la paz del fin de semana. Cuando el despacho está en el salón, la acústica se convierte en un factor doblemente crucial: necesitas privacidad y concentración para trabajar, y evitar que la zona de trabajo genere una reverberación molesta en el espacio de ocio. La solución está en elementos modulares y multifuncionales que ofrezcan control acústico y que puedan guardarse o transformarse fácilmente.
El objetivo es crear una «burbuja acústica» temporal. No se trata de insonorizar el salón por completo, sino de controlar el sonido en la zona inmediata de tu escritorio. Esto se logra combinando absorción (para evitar que tu voz rebote y para amortiguar el ruido ambiental) y barrera visual. La buena noticia es que existen soluciones elegantes que están a años luz de un cubículo de oficina gris.
Aquí tienes un kit de supervivencia para el teletrabajador moderno que busca la armonía acústica y visual en su salón:
- Biombo tapizado plegable: Es el elemento estrella. Actúa como un separador físico y acústico. Elige uno con un tapizado grueso o de fieltro. Durante la semana, delimita tu espacio; el viernes por la tarde, se pliega y se guarda detrás del sofá.
- Panel separador de escritorio: Pequeños paneles de fieltro PET que se anclan directamente al escritorio. Crean una barrera acústica inmediata frente a ti, reduciendo las reflexiones directas. Hay opciones asequibles en portales como Amazon.es.
- Alfombra bajo la silla y el escritorio: Un imprescindible. No solo amortigua el molesto ruido de las ruedas de la silla, sino que también absorbe una gran cantidad de sonido ambiental. Una alfombra pequeña y de diseño puede definir visualmente el espacio de trabajo.
- Estantería abierta como difusor: Una estantería tipo KALLAX o similar, llena de libros de diferentes tamaños y lomos, no es solo almacenaje. Actúa como un excelente difusor acústico, rompiendo las ondas de sonido de forma natural.
- Auriculares con cancelación de ruido: La inversión tecnológica final para una concentración total. Permiten aislarte por completo cuando necesitas el máximo enfoque, sin alterar la acústica del resto de la sala.
La experiencia de quienes han invertido en mejorar la acústica de su zona de trabajo es unánime. Como comparte un profesional que adaptó su hogar: «Decidí optar por unos profesionales y poner unos paneles acústicos, y la verdad, el resultado se ha notado, los clientes lo están notando y bueno, estamos todos satisfechos». Esta mejora en la calidad de las llamadas y en el confort personal justifica la inversión.
Para transformar tu hogar en un santuario de paz y productividad, el primer paso no es comprar material, sino realizar un diagnóstico preciso. Evalúa el tipo de ruido y su origen para elegir la solución decorativa y técnica más eficaz para tu situación particular, asegurando que cada euro invertido se traduzca en un silencio ganado.
Preguntas frecuentes sobre soluciones acústicas decorativas
¿El problema es el eco en la habitación?
Opta por el entelado completo de la pared, que reduce mejor la reverberación interna. También puedes usar paneles de listones, cuadros acústicos o alfombras y cortinas gruesas.
¿Es el ruido del vecino de al lado?
En este caso necesitas aislamiento. La solución más efectiva sin obra mayor es un trasdosado. Como alternativa textil, elige un cabecero extra grueso (mínimo 10cm) o un sistema de entelado de pared que incorpore una capa interna de lana mineral.
¿Vives de alquiler?
Tu mejor opción son los elementos de quita y pon: cabeceros tapizados de gran formato, alfombras de alto gramaje, cortinas acústicas, biombos y cuadros fonoabsorbentes. Todas estas soluciones no dañan las paredes y te las puedes llevar contigo.